Tailandia: la educación crea esperanza para el futuro de los estudiantes refugiados

17 December 2021

Como joven refugiado en Tailandia, Peter tiene un gran sueño: acabar sus estudios para ayudar a las generaciones más jóvenes a determinar su propio futuro.

Peter* es un chico de 11 años que vive en el campo de refugiados de Ban Mai Nai Soi, en el norte de Tailandia. Sus padres fueron llevados allí por primera vez en 2007 para escapar de la violencia constante de su tierra natal, el Estado de Karenni en Myanmar, y viven allí desde entonces.

Aunque es muy joven, Peter ha demostrado un alto nivel de responsabilidad y una fuerte inclinación hacia la enseñanza. Su pasión por la escuela se inspira en el amor que siente por sus padres: «Puedo sentir lo mucho que me quieren. Yo también los quiero y cuidaré de ambos de la misma manera».

Peter continúa diciendo: «Por eso me esfuerzo al máximo para hacer bien mis estudios, para poder mantenerlos. Aunque somos pobres, no dejan de enseñarme buenos valores en la vida. Siempre me aconsejan que respete a mis profesores, ya que son mis padres en la escuela».

A través de su familia, Peter ha cultivado la admiración por sus profesores y ahora aspira a convertirse en uno de ellos: «Mis profesores son buenos enseñando, por eso me entristece que algunos alumnos no los respeten. Quiero ser un buen profesor en el futuro. Quiero ayudar a las nuevas generaciones para que cambien y mejoren sus vidas».

En el campamento, Peter se ha dedicado totalmente a sus estudios. Como líder de un grupo de estudio, lleva a cabo la enseñanza entre pares en casa, animado tanto por su escuela como por el JRS.

En la escuela, ha ganado varias veces el premio como «estudiante del año» y participa en el programa Education with a Heart, que anima a los alumnos a hacer el bien en sus comunidades.

Quiero ser un buen profesor en el futuro. Quiero ayudar a las nuevas generaciones para que cambien y mejoren sus vidas.
Peter

Como cuenta su madre con orgullo, Peter pone en práctica este espíritu en su vida diaria. Después de la escuela, hace las tareas domésticas sin que nadie se lo pida, como ir a buscar agua, recoger leña y cocinar.

«Tengo un gran sueño para Peter», dice su madre con gran emoción. «Quiero que termine sus estudios y tenga una buena educación para que luego pueda encontrar un buen trabajo y tenga una buena vida. No quiero que sufra como nosotros. No tuvimos educación, así que también nos resulta difícil encontrar un trabajo».

La madre de Peter continúa: «Solo estoy contenta de que mi hijo reciba una buena educación». Pero admite que ese futuro no es seguro. «Mi única preocupación es cuando vaya al nivel superior después del instituto, porque hay que pagar la matrícula, pero no tenemos ninguna fuente de ingresos».

Tras reunirse con el personal del JRS, se le aconsejó a la madre de Peter que se uniera a las reuniones del Grupo de Amistad Familiar del JRS, para poder participar en el Proyecto Comunitario de Cría de Cerdos. Ahora tendrá acceso a una pequeña fuente de ingresos y podrá apoyar el sueño de Peter de recibir una educación, manteniendo viva la esperanza de su hijo.

*Los nombres se han cambiado para proteger la privacidad de los entrevistados.