Cuatro historias inspiradoras de mujeres refugiadas que construyen esperanza en sus comunidades
08 marzo 2026
Las mujeres y niñas que huyen de la guerra y la violencia no son solo supervivientes del desplazamiento o refugiadas; son personas únicas, con una historia, un futuro y un inmenso potencial.
Hoy ponemos el foco en cuatro historias de mujeres que han formado parte de proyectos del JRS en todo el mundo.
A pesar de enormes desafíos, han encontrado formas valientes e inspiradoras de reconstruir sus vidas y apoyar a sus comunidades.
Nawal: restaurar la esperanza de los jóvenes refugiados
Obligada a huir de su hogar en Sudán, Nawal llegó al campo de refugiados de Kakuma cuando aún era muy joven. Allí fue testigo de la injusticia que se manifestaba en la falta de acceso a oportunidades.
Muchos jóvenes en el campo abandonaban la escuela, recurrían a la delincuencia o simplemente se rendían porque no sabían cómo acceder a becas, empleos o programas de formación. Decidida a cambiar esta realidad, creó un movimiento de mentoría de base para apoyar e inspirar a otros jóvenes a no perder la esperanza y a construir la vida que desean.
« Empezamos en nuestra propia escuela, ahora estamos llegando a toda la comunidad. »
Cada semana, Nawal dedica parte de su tiempo a orientar a los estudiantes. Les enseña cómo solicitar oportunidades, cómo creer en sí mismos y cómo superar los retos de la vida en el campo. Su impacto no se mide en certificados, sino en las voces de jóvenes que ahora creen que pueden lograrlo.

Viktoriia: transformar el dolor en propósito
Hasta el 24 de febrero de 2022, Viktoriia vivía con sus padres en su apartamento en la región de Jersón. Estaba en el cuarto año de la licenciatura en Derecho cuando la escalada del conflicto en Ucrania la obligó a abandonar su país. “En 30 minutos tuve que meter toda mi vida en unas pocas maletas.”
Su padre se quedó en Ucrania, mientras ella y el resto de su familia se dirigieron a la frontera. Pasaron cinco días en la cola de coches hacia Polonia, sin comida, agua ni descanso.
Después de pasar unos días en Polonia, continuaron su viaje hacia Lituania.
Allí se dio cuenta de que quería dedicar su vida a apoyar a personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo. Retomó sus estudios de Derecho, centrándose especialmente en derecho internacional humanitario, derecho de los refugiados y protección de los derechos humanos, y empezó a trabajar con ONG que defienden los derechos de las personas refugiadas.
“La esperanza para mí también es el poder de convertir mi dolor en propósito, y mi miedo en servicio a los demás.”

Nora: sanar ayudando a otros a sanar
Nora creció en Al-Quseir, una ciudad de Homs, en Siria. Tenía solo diez años cuando su padre fue encarcelado. Sin apoyo económico, su madre trabajó incansablemente para mantener a la familia.
En 2011 estalló la guerra, y su marido también fue detenido. Cuando recibió la noticia de que había muerto, fue el día más duro de su vida.
Conoció por primera vez al JRS en el Centro Beit Alberto de Jaramana, en Damasco. Lo que comenzó como voluntariado pronto la llevó a unirse al equipo de divulgación. Este momento marcó un punto de inflexión en su vida.
Gracias a la estabilidad y al apoyo que le ofrecía su trabajo, pudo encontrar una casa e inscribir a sus hijos en la escuela, asegurándoles la educación que merecían. Pero además de apoyar a su familia, Nora también encontró consuelo y un propósito ayudando a otros.

Hamida, Manasik, Amna, Needa y Sarah: construir comunidades de acogida
Cinco mujeres, de distintos países y con historias y culturas diferentes, encontraron refugio en Jordania y participaron en programas del JRS.
Hoy contribuyen a la creación de comunidades más acogedoras e inclusivas mediante su implicación y la organización de iniciativas que promueven un entorno multicultural en el que cada persona se sienta bienvenida, respetada y valorada.
“Me di cuenta de que defender o abogar por los derechos de las personas refugiadas, o de los seres humanos, no se limita solo a las organizaciones. Como individuo, puedo generar cambio”, explica Needa, miembro del Comité de Refugiados de JRS Jordania.

Las historias de Nawal, Viktoriia, Nora, Hamida, Manasik, Amna, Needa y Sarah muestran que cuando se apoya a las mujeres refugiadas, ellas transforman no solo sus propias vidas, sino también las de sus comunidades.