Reconciliación

La prioridad del JRS para 2025–2029 es contribuir a la transformación de las relaciones entre individuos y grupos que han sido dañados por la violencia y el conflicto a nivel comunitario, cultural y estructural, facilitando espacios seguros para buscar la justicia y la paz.

El desplazamiento forzado suele tener su origen en la violencia, la exclusión y la injusticia, que profundizan las divisiones entre personas y comunidades. Muchas personas refugiadas huyen de conflictos armados, persecución, pobreza o discriminación, solo para encontrarse con hostilidad, xenofobia y marginación en los lugares donde buscan seguridad.

Por eso la reconciliación es esencial. Significa trabajar de forma deliberada con las personas refugiadas, las comunidades de acogida y los socios locales para sanar heridas, reconstruir la confianza, abordar las tensiones de forma justa y crear comunidades inclusivas en las que personas de distintos orígenes puedan convivir en paz.

El enfoque del JRS

Impulsado por la necesidad de integración y cohesión social, el JRS hace de la reconciliación una parte central de sus programas. Al fortalecer la capacidad de los equipos del JRS, de las personas refugiadas y de las comunidades de acogida para resolver conflictos y abordar las causas de la discriminación y la violencia, trabajamos juntos para transformar las relaciones y restablecer relaciones justas.

Como organización basada en la fe, reconocemos el importante papel que las creencias religiosas pueden desempeñar al ofrecer a las personas y a las comunidades una base sólida para la resiliencia y la reconciliación.

El JRS aborda la reconciliación comenzando por escuchar con atención las experiencias de las personas y comprender las tensiones que afectan a su vida cotidiana. Observamos qué impulsa el conflicto, pero también qué puede favorecer la paz. Esto nos ayuda a asegurarnos de que nuestro trabajo reduce la tensión en lugar de aumentarla y fortalece las relaciones que hacen posible una convivencia pacífica.

Nuestro enfoque se guía por algunos principios sencillos:

  • Trabajamos para construir relaciones justas y compasivas.
  • Ponemos la humanidad compartida por encima de las diferencias que pueden dividir a las personas.
  • Fomentamos la participación, especialmente de quienes a menudo no son escuchados.
  • Apoyamos formas de justicia que reparan las relaciones y ayudan a prevenir nuevos daños.
  • Reconocemos que la reconciliación es tanto un camino personal como colectivo, que exige honestidad, sanación y acompañamiento.

El JRS trabaja en reconciliación a distintos niveles, porque la división y la sanación suceden en muchos lugares al mismo tiempo. A veces el trabajo comienza con la persona, ayudándola a reflexionar sobre su propia historia y a iniciar su proceso de sanación. Otras veces implica fortalecer la confianza y el trabajo en equipo dentro de los propios equipos del JRS. A menudo significa reunir a grupos divididos dentro de una comunidad mediante el diálogo, actividades compartidas y espacios seguros para el encuentro. En otras situaciones, supone cuestionar narrativas dañinas, la discriminación y las estructuras injustas que mantienen la violencia y la exclusión.

Qué hacemos

El JRS trabaja por la reconciliación de muchas maneras distintas, según el contexto, pero siempre con el objetivo de fortalecer la cohesión social, reducir las tensiones y ayudar a las personas a convivir en relaciones más justas y pacíficas.

Apoyamos el diálogo y la construcción de confianza entre las personas refugiadas y las comunidades de acogida, así como entre grupos que pueden estar divididos por el conflicto, la identidad o heridas del pasado. Creamos espacios acogedores donde las personas puedan compartir sus historias, escucharse mutuamente y reconstruir relaciones con el tiempo.

Fortalecemos la capacidad de las comunidades para liderar sus propios procesos de reconciliación. Esto incluye formar a líderes comunitarios, docentes, jóvenes, grupos de mujeres, líderes religiosos y socios locales para que puedan ayudar a prevenir conflictos, responder a las tensiones y promover la inclusión.

Trabajamos a través de la educación, la participación juvenil y actividades comunitarias para tender puentes entre personas y grupos diferentes. Estos espacios compartidos pueden ayudar a reducir el miedo, cuestionar los estereotipos y fomentar la cooperación en torno a objetivos comunes.

También apoyamos la reconciliación dentro de nuestros propios equipos, especialmente cuando miembros del personal proceden de comunidades afectadas por los mismos conflictos. Esto ayuda a generar confianza, fomentar la reflexión sobre la práctica y reforzar nuestra capacidad de servir mejor a los demás.

En todo este trabajo, el JRS busca abordar no solo las relaciones rotas, sino también las actitudes, los sistemas y las injusticias más amplias que mantienen a las personas separadas. Nuestro objetivo es que los equipos del JRS y las comunidades afectadas por el desplazamiento forzado experimenten una mayor colaboración, vínculos más profundos, menos tensiones y relaciones más justas y pacíficas a través del diálogo, la sanación, la narración de historias, la participación y la acción compartida.