
El Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), en consorcio con Christian Blind Mission (CBM) y Hikima Community Mobilization and Development Initiative (HCOMDI), ha puesto en marcha un nuevo proyecto cofinanciado por la Unión Europea destinado a mejorar el acceso a una educación segura, inclusiva y de calidad para los niños y niñas afectados por las crisis en el estado de Sokoto, en el noroeste de Nigeria.
Para muchas familias de la región, años de inestabilidad e inseguridad han interrumpido gravemente la educación de la infancia y han limitado sus oportunidades de futuro. Mientras que algunos niños y niñas nunca han asistido a la escuela, otros se han visto obligados a abandonarla debido a la pobreza, el desplazamiento, la inseguridad o la falta de instalaciones educativas accesibles.
«El noroeste de Nigeria, y el estado de Sokoto en particular, soportan una carga cuya magnitud la comunidad humanitaria ha tardado en reconocer plenamente. En Sabon Birni, Isa y Kware encontramos niños y niñas que llevaban años fuera de la escuela, aulas que se habían derrumbado en lugar de simplemente deteriorarse, y menores que permanecían en casa no porque carecieran del deseo de aprender, sino porque no había letrinas, rutas seguras para llegar a la escuela ni pozos operativos o fuentes fiables de agua», afirmó el Padre Temple Anuforo SJ, Director Nacional del JRS en Nigeria.
A través de esta alianza, JRS, CBM y HCOMDI pretenden abordar estos desafíos y garantizar que todos los niños y niñas tengan la oportunidad de aprender, participar y desarrollar todo su potencial.
El proyecto, de dos años de duración, se implementará en las Áreas de Gobierno Local (LGA) de Kware, Sabon Birni e Isa, alcanzando a unas 25.000 personas entre niños, niñas y miembros de la comunidad, de las cuales el 60 % serán niñas. La intervención ayudará a que más de 9.000 menores fuera del sistema educativo regresen al aprendizaje, dando prioridad a los niños y niñas desplazados internos y a aquellos procedentes de comunidades de retorno y de acogida, con especial atención a los menores Almajiri y a los niños y niñas con discapacidad.
«Nos enorgullece que este proyecto apoyado por la Unión Europea en el estado de Sokoto haya situado la inclusión en el centro de su enfoque. Mediante dispositivos de apoyo, prácticas educativas inclusivas y la participación comunitaria, contribuiremos a garantizar que los niños y niñas con discapacidad y otros estudiantes vulnerables puedan acceder a una educación segura, de calidad y equitativa junto a sus compañeros. Creemos que todos los niños y niñas tienen derecho a alcanzar su máximo potencial, independientemente de su discapacidad, género o situación de desplazamiento», señaló Samuel Omoi, Director Nacional de Christian Blind Mission (CBM).
Mediante la mejora de las infraestructuras escolares y de las instalaciones de agua, saneamiento e higiene (WASH), el proyecto contribuirá a crear entornos de aprendizaje seguros, inclusivos y accesibles para todos. Asimismo, el personal docente recibirá formación y apoyo para responder mejor a las necesidades de los alumnos y alumnas que han vivido situaciones de desplazamiento, angustia y prolongadas interrupciones de su educación. Más allá del aula, el proyecto fortalecerá la capacidad de los Comités de Gestión Escolar (SBMC) para mejorar la gobernanza de los centros, fomentar la participación comunitaria y reforzar los mecanismos de protección de la infancia.
«En HCOMDI reconocemos que la educación no es solo un derecho fundamental, sino también una vía esencial hacia la protección, el empoderamiento y el desarrollo sostenible. A través de esta importante alianza con CBM y JRS, y gracias al generoso apoyo de la Unión Europea, tenemos la oportunidad de contribuir a restablecer el acceso a un aprendizaje seguro, de calidad e inclusivo para algunos de los niños y niñas más vulnerables de estas comunidades», afirmó Ubaida Bello Muh’d, Directora Ejecutiva de HCOMDI.
Trabajando estrechamente con el Gobierno del Estado de Sokoto, las autoridades educativas, las comunidades escolares y otros actores locales, las organizaciones socias contribuirán a construir sistemas educativos sostenibles que permitan a los niños y niñas aprender, recuperarse y prosperar.