Cómo el deporte une a los refugiados y las comunidades de acogida
26 febrero 2026
El proyecto JRS Peace Artisans promueve la armonía entre los refugiados y las comunidades de acogida en Etiopía, especialmente en Addis Abeba y en tres campamentos de Dollo Ado, donde viven más de 100 000 refugiados somalíes. Cuando personas de diferentes comunidades, tribus y creencias religiosas conviven en situaciones con recursos limitados, a menudo surgen conflictos y disputas que, en ocasiones, pueden derivar en actos violentos.
Mediante la participación de líderes comunitarios, asociaciones de mujeres, grupos juveniles, docentes y autoridades locales, los equipos del JRS ayudaron a las comunidades de refugiados y de acogida a establecer mecanismos locales de resolución de conflictos y diálogo comunitario, fomentando en última instancia las relaciones pacíficas.
En Dollo Ado, el JRS trabajó directamente con entre 400 y 500 líderes y miembros de asociaciones, lo que repercutió en miles de personas en las escuelas y las comunidades. Los clubes juveniles por la paz y los grupos de mediación proporcionaron espacios para el diálogo sobre la violencia de género y la marginación, en particular para las mujeres y los jóvenes.
«Para ser sinceros, antes solo un puñado de ancianos —unos cuatro— se encargaban de resolver los conflictos dentro de la comunidad. Ahora, las madres y los jóvenes participan activamente. Nunca había visto a una mujer participar en el proceso de reconciliación junto a los hombres, pero ahora todos hemos recibido formación y estamos unidos en este esfuerzo», afirma Noor File Abdullahi, líder comunitario.
La formación en reconciliación impartida por el JRS en colaboración con la organización Live for Generation (L4G) dotó a los jóvenes refugiados y de la comunidad de acogida de Addis Abeba de habilidades esenciales en materia de facilitación, transformación de conflictos, fomento de la confianza y comunicación eficaz, empoderándolos para que se convirtieran en catalizadores de la paz en sus comunidades.
Junto con las actividades de reconciliación, el deporte también se convirtió en una oportunidad para fomentar la cohesión social. Los torneos amistosos sirvieron como espacios de encuentro donde los jóvenes de diferentes comunidades comenzaron a generar confianza entre ellos, y las actividades deportivas les ayudaron a romper los estereotipos predominantes y a disipar los conceptos erróneos que anteriormente habían deteriorado las relaciones.