Camino de transformación

Un camino de Cuaresma para abrir la mirada, reflexionar, y encontrarse

En todo el mundo, las personas refugiadas y desplazadas forzosamente son cada vez más reducidas a cifras, cargas o amenazas. Personas a las que temer en lugar de acoger.

Pero cuando realmente las miramos y escuchamos sus historias, reconocemos nuestra humanidad compartida: mujeres, hombres y niños creados a imagen de Dios.

La Cuaresma nos ofrece la oportunidad de frenar, escuchar en profundidad y dejarnos transformar por el encuentro. A través de reflexiones semanales en vídeo, el JRS te invita a recorrer este camino de Cuaresma juntos: de la mirada, al encuentro, al compromiso.

Comienza el camino de Cuaresma

Miércoles de Ceniza

18 DE FEBRERO
Las cenizas en nuestra frente nos recuerdan nuestra fragilidad compartida, mientras iniciamos un camino junto a quienes lo han perdido todo, excepto la esperanza.

SEMANA 1 – Mirar

22 DE FEBRERO
¿Quiénes son las personas refugiadas más allá de los titulares? ¿Qué miedos, prejuicios o cansancio habitan en mí?

Escucha la reflexión de Amaya

SEMANA 2 – Encuentro

1 DE MARZO
Déjate impactar y transformar por historias reales.

Inspírate con la experiencia de Juanita

SEMANA 3 – Reconciliación

8 DE MARZO
De “ayudar” a pertenecer en Oriente Medio.

Sigue la invitación del P. Dan a caminar junto a las personas refugiadas

SEMANA 4 – Conversión

15 DE MARZO
¿Qué me está pidiendo Dios que cambie?

Reflexiona con la Hna. Julie Marie y abre tu corazón

SEMANA 5 – Compromiso

22 DE MARZO
¿Cómo caminaré de manera diferente después de la Cuaresma?

Deja que las palabras de Beatrice guíen tu solidaridad

Un camino que no termina en Pascua

La Pascua es la promesa de una vida renovada.

Así como la esperanza brotó de la resurrección de Cristo, la Pascua nos recuerda que las comunidades pueden surgir del sufrimiento, transformadas por el encuentro, fortalecidas por la solidaridad y unidas en la esperanza.

El camino de la Cuaresma no solo nos prepara para celebrar, sino para un cambio duradero en el corazón y un compromiso renovado con nuestra familia humana.