Una celebración de la esperanza para los estudiantes en la República Democrática del Congo

13 enero 2026

Celebraciones por el inicio del año escolar en la República Democrática del Congo (Servicio Jesuita a Refugiados). Gracias a los fondos del 8×1000 de la CEI, el JRS sigue ofreciendo educación de calidad a los niños de la República Democrática del Congo.
Celebraciones por el inicio del año escolar en la República Democrática del Congo (Servicio Jesuita a Refugiados).

A pesar de tres décadas de conflicto armado, el JRS sigue comprometida con llevar esperanza y apoyo a los refugiados, las personas desplazadas y las poblaciones locales de Kivu Norte y Kivu Sur. El proyecto, hecho posible gracias a los fondos del 8 x1000 de la CEI, permite que 1.800 estudiantes de secundaria reciban kits escolares y que más de 700 asistan a clases de refuerzo para mejorar su rendimiento académico. Se rehabilitaron y equiparon 22 aulas, se crearon cinco bibliotecas escolares y padres y docentes participaron en sesiones de terapia grupal destinadas a fortalecer el bienestar psicosocial de la comunidad.

El año pasado estuvo marcado por meses difíciles para los estudiantes, docentes y padres debido al conflicto en Goma y sus alrededores, que provocó el cierre de escuelas y desplazamientos. A pesar de ello, el equipo del JRS quiso ofrecer a sus estudiantes una forma diferente y motivadora de volver a la escuela. Su objetivo era reavivar un espíritu de paz en las escuelas y en la comunidad en general, y marcar el inicio de un año que pudiera comenzar con alegría y tranquilidad.

Para ello, el equipo reunió a todos en una jornada de celebración. A través de juegos, danzas tradicionales, poesía y breves representaciones, el evento se convirtió en un momento vibrante de reencuentro. Participaron cuatro centros de educación secundaria, reuniendo a más de 400 estudiantes. A partir de esta experiencia, los directores de los cuatro centros donde opera el JRS tienen previsto organizar este tipo de actividades con mayor frecuencia, no solo como momentos de disfrute, sino sobre todo como oportunidades para fortalecer los lazos entre las diversas comunidades a las que pertenecen los estudiantes.

Uno de los momentos más emotivos del evento fue la actuación de Simire Hangi, de 13 años, alumno del Instituto de Secundaria de Mubambiro, que recitó su poema.

Mi bolígrafo es mi arma

Levanto la bandera y mi bolígrafo es mi arma.
¿Por qué deberíamos luchar unos contra otros,
cuando nuestras diferencias nos hacen más fuertes?
Aprendí que para preparar la paz, hay que preparar la guerra.
Quedaos tranquilos: mis métodos no están pasados de moda.
Defiendo lo mejor a través de mi silencio.
Hoy he soltado la lengua, armado con mi arma, que es mi bolígrafo.
Porque veo a mis madres, a mi familia, morir de hambre,
veo la violación como un arma y la prostitución como un medio de supervivencia.
Ya no hay paz; llevamos más de mil años clamando por la paz.
Es hora de dejar de llorar y lamentarnos, y empezar a calmarnos.
Ahora nos levantaremos y responderemos de inmediato.
Ellos vinieron contra nosotros con violencia, con corazones endurecidos.
Nosotros les respondemos con flores y amabilidad.
Al amanecer, al despertar, la prostitución, el racismo y el tribalismo habrán muerto.
Cerraremos nuestros corazones, sí, cerraremos todo al odio.
Gracias.

Estas celebraciones aportaron una chispa de esperanza que seguirá alimentando el deseo de vivir en comunidades reconciliadas, donde los estudiantes puedan aprender en paz y con pleno respeto por la identidad de cada persona.