Estudiantes universitarios locales y refugiados apoyados por el JRS de diferentes maneras: financiera, material y humana. Kakuma, Kenya (Peter Balleis SJ/ JRS)
Las instituciones jesuitas unidas para empoderar a las comunidades refugiadas

Roma, 27 de septiembre de 2010 – Desde su creación, el Jesuit Refugee Service (JRS) ha tratado de ofrecer educación de calidad a los refugiados y otras personas desplazadas por la fuerza. Obligados a huir de sus hogares y a menudo alejados de sus familias, la educación suele ser una de las pocas cosas que los refugiados se llevan con ellos, sea donde sea que la vida les lleve. Para el JRS y muchos refugiados, es el símbolo de la esperanza de un futuro mejor.

Si bien hubo un tiempo en que se consideraba el asunto de los refugiados como algo transitorio, actualmente las poblaciones refugiadas son cada vez más estáticas. Datos recientes del JRS, por ejemplo, indican que hasta 2009 la media de permanencia en un campamento de refugiados es de 18 años. En este tiempo crecerá una generación antes de que se encuentre una solución duradera para los refugiados: integración local, repatriación o reasentamiento en un tercer país. En este período, otra generación habrá nacido y se habrá educado en el exilio.

En el pasado se pensó que con la oferta de educación primaria bastaba. Recientemente, se ha visto cada vez más la necesidad de la educación secundaria. Sin embargo, aún cuando la mayoría está de acuerdo en que es esencial que haya refugiados más preparados para ayudar a sus comunidades, muy pocos refugiados tienen acceso a la educación superior.

Además, la mayoría de los expertos está de acuerdo en que para empoderar a las comunidades refugiadas, éstas necesitarán sus propios maestros, trabajadores sociales, sanitarios, psicólogos y empresarios. De lo contrario, seguirán dependiendo de los donantes, las ONG y de las agencias gubernamentales internacionales.

Educación Superior en los Márgenes

La última iniciativa jesuita, Educación Superior en los Márgenes, quiere ofrecer a los refugiados la oportunidad de ampliar sus mentes y de ayudar a sus comunidades. El programa – un partenariado entre el JRS y Jesuit Commons – combina lo mejor de las nuevas tecnologías con la antigua filosofía jesuita de la pedagogía ignaciana que enfatiza la experiencia y la adquisición de nuevos conocimientos, la reflexión y la evaluación, la acción y el servicio.

Esto significa que la educación en las instituciones jesuitas no es un proceso unidireccional. A cambio de la educación de calidad se espera que los refugiados se involucren en actividades voluntarias en los programas apoyados por las organizaciones. Mientras que las universidades ofrecen gratuitamente su propiedad intelectual, se espera que los profesores de las facultades, aparte de enseñar voluntariamente a los nuevos estudiantes, aprendan de y sobre los refugiados y otras personas que viven en comunidades marginales.

Utilizando la experiencia de las universidades jesuitas y del personal sobre el terreno del JRS, las organizaciones planean utilizar Internet y maestros in situ, consejeros y tutores, para ofrecer cursos a los refugiados en los campamentos de Kakuma (Kenya) y Dzaleka (Malawi), en áreas urbanas en Siria, así como certificados de la Línea de Aprendizaje de Servicios a la Comunidad (CSLT). En la fase piloto del programa, que terminará en agosto de 2014, se espera que habrán participado más de 1.000 refugiados.

La fase de admisiones para los cursos acreditados es rigurosa. Los estudiantes tienen que demostrar pruebas de su capacidad académica: escribir un ensayo en un entorno monitoreado, un alto nivel de inglés y el compromiso de servir a sus comunidades. Aparte de la valoración escrita, todos los candidatos pasan por una entrevista oral.

En el primer año, se admitirán 70 estudiantes a la Diplomatura de Enseñanzas Liberales Aplicadas y al estudio de materias como antropología, estudios comerciales, gestión de conflictos, pensamiento crítico, comunicación intercultural, liderazgo, filosofía. Un segundo grupo se matriculará en septiembre de 2011.

Al finalizar el año, los estudiantes recibirán un Certificado de la Regis University de Denver, EE.UU., y tras cumplir con éxito los tres años de estudios recibirán sus diplomas.

Los cursos se iniciarán a partir de enero de 2011, la mayoría de los estudiantes comenzarán los cursos CSLT en áreas como atención psicopedagógica, educación especial, inglés como segunda lengua (ESL) / alfabetización, y atención maternal e infantil. En el futuro podrían añadirse nuevos cursos dependiendo de las necesidades de los participantes y de la disponibilidad del personal académico.

En algunos casos, los cursos, CSLT son un trampolín hacia otros estudios. Muchos alumnos se matricularán en clases de inglés antes de poder solicitar el diploma del curso u otros certificados de enseñanza. En otros casos, se trata de ofrecer a los refugiados los conocimientos urgentes necesarios para ofrecer ayuda práctica a sus comunidades.

Hasta 15 estudiantes – seleccionados en base de sus resultados académicos y de su compromiso con el trabajo comunitario – acudirán a los cursos CSTL que incluyen seis meses de estudio y de prácticas en la comunidad. Por ejemplo, se espera que los alumnos que estudian educación especial ayuden a niños con necesidades especiales, a adultos y a sus familias en la comunidad. Los aspectos teóricos y prácticos del curso se refuerzan mutuamente.

Retos y esperanzas

Sin embargo, impartir educación en circunstancias como estas, no está exento de obstáculos, tanto para los refugiados como para las organizaciones que trabajan con ellos. En este caso, los obstáculos medioambientales – polvo, calor y tormentas de viento –, geográficos, sociales y económicos son, en cualquier caso, los mayores.

El reto más obvio es el del establecimiento de un suministro eléctrico permanente y de un acceso de alta calidad a Internet. Hay que conseguir los materiales y los equipos tecnológicos, así como construir edificios adaptados a las necesidades de la enseñanza.

Pero es mirando el contraste entre la vida de los estudiantes refugiados y la de los del campus que uno se da cuenta de los retos tanto académicos como materiales. Los estudiantes a menudo viven en la pobreza extrema donde ni siquiera el acceso a la comida y a los servicios básicos están garantizados. Además, ahí está la violencia en los campamentos, especialmente contra las mujeres.

Mientras que todas las organizaciones humanitarias trabajan para asegurarse de que los refugiados reciben suficiente protección y servicios, el JRS y Jesuit Commons también han desarrollado un curso ‘Puente al Aprendizaje’ de cuatro meses para ayudar a reducir la brecha académica, cubriendo la pedagogía ignaciana, la escritura académica, y formación en tecnología básica y de estudio. Apar
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