Escuela de Primaria de Palwar en el Sur de Sudán. La escuela de Palwar es uno de los tres proyectos de educación implementados por el Jesuit Refugee Service y financiado por la Oficina para la Población, los Refugiados y la Inmigración del Departamento de Estado estadounidense en Lobone Payam, Sur de Sudán. Palwar abrió en abril de 2010. (Christian Fuchs/JRS)
Washington DC, 14 septiembre 2010 – Caminando entre las altas hierbas de los campos del estado de Equatoria Oriental en el Sur de Sudán y observando las apacibles colinas verdes salpicadas de árboles, es duro imaginar el caos y las carnicerías que devastaron el área desde 1983 a 2005. Tras una generación de guerra civil, la firma del Acuerdo Global de Paz (CPA), el 9 de enero de 2005, puso fin a los enfrentamientos armados entre el Sudan People’s Liberation Movement (SPLM) y el Gobierno de Sudán. El acuerdo permitió la creación de un gobierno semi-autónomo del Sur de Sudán, controlado por el SPLM, y ofreció un período de transición de seis años que conduciría al referéndum para la independencia que debería tener lugar el 9 de enero de 2011.

Retos para la paz

Desde la firma del Acuerdo Global de Paz, unos 320.000 refugiados y 50.000 desplazados internos han regresado al Sur de Sudán. Restablecer sus comunidades no ha sido una tarea fácil. Apenas hay infraestructuras modernas en el país, ya que el desarrollo quedó estancado durante más de veinte años de guerra. Los refugiados que han regresado han tenido que reaprender la agricultura de subsistencia, a cultivar casava, maíz y granos en este rico suelo rojo, a menudo compitiendo por la tierra y el agua con los que se quedaron durante el conflicto. Gradualmente, la paz ha hecho posible que empiece a mejorar la educación, la sanidad, la higiene, aunque queda mucho por hacer. A lo largo de este período, el Jesuit Refugee Service (JRS) ha contribuido a este desarrollo con la construcción de escuelas, apoyando la formación de maestros, ofreciendo suministros escolares, alentando la educación de las niñas y capacitando a las comunidades locales para que asuman sus necesidades educativas.

Sin embargo, a medida que el referéndum se acerca, las tensiones entre los gobiernos de Sudán, el de Juba en el sur y el de Jartum, han ido creciendo. Muchas de las provisiones del Acuerdo Global de Paz, que habían sido acordadas para antes del referéndum siguen sin haber sido implementadas, como, por ejemplo, la delimitación de la frontera común y un acuerdo de cómo se compartirán los ingresos del petróleo después del referéndum. Además, el Sur de Sudán lucha por acabar con las violencias internas que ya se han cobrado miles de vidas y desplazado a cientos de miles de personas. También se enfrenta a la falta de alimentos en el Estado de Jonglei, donde está el Condado de Akobo, que fue descrito recientemente como el "lugar más hambriento de la tierra" por un funcionario de la ONU. Con el tiempo en contra y muchos temas complicados aún por resolver, los observadores internacionales están preocupados de que el conflicto norte-sur en Sudán pueda reavivarse y destruir los últimos avances.

La necesidad de educación

"La educación en el Sur de Sudán es importante porque es a través de la educación que podemos mantener la paz," dijo el director del proyecto del JRS en Lobone, Lam Leone Ferem.

Durante la guerra civil, los refugiados sursudaneses insistieron en la educación de sus hijos en una clara afirmación de un futuro para ellos en medio de estas circunstancias desesperantes. Los padres en campamentos como el de Adjumani (Uganda) y Kakuma (Kenya) entendieron que sin educación sus hijos terminarían convirtiéndose en una generación perdida. Las escuelas del JRS en estos campamentos dieron a los sudaneses del Sur una valiosa formación básica y un sentido de la dignidad y de la normalidad durante su desplazamiento. Cuando el retorno al Sur de Sudán ya era posible, muchas familias demoraron su partida hasta el final del año escolar, y rechazaron regresar hasta que no fuera seguro que la educación de sus hijos se garantizará de "regreso a casa." Trabajando junto a las agencias de la ONU y con el gobierno sursudanés, el JRS previó estas necesidades y renovó y contrató personal para las escuelas en los lugares de destino previstos para la repatriación. 

Inicialmente, y aún hoy, la calidad de la educación en las escuelas creadas por los refugiados sursudaneses retornados ha quedado limitado por los recursos locales y los equipamientos educativos. En una evaluación de 2006 de UNICEF sobre espacios educativos se encontró que la mayoría de escuelas en Sur de Sudán eran al aire libre o bajo un árbol y que menos del 20% de los maestros tenían algún tipo de cualificación para enseñar. El gobierno del Sur de Sudán, que tiene muchos retos por resolver, sencillamente no puede ofrecer el apoyo necesario a las escuelas locales, y solicitó ayuda urgente a las organizaciones no gubernamentales internacionales, incluida el JRS.

El JRS vio la clara necesidad de seguir con la labor educativa que había comenzado en los campamentos de refugiados para responder a las necesidades de los retornados. Invitados por las comunidades retornadas, el JRS puso en marcha proyectos educativos dentro y en los alrededores de las ciudades de Nimule, Lobone, Kajo Keji, y Yei. La confianza forjada por tantos años interactuando ha permitido al JRS fomentar el compromiso de la comunidad con las escuelas, incluyendo los comités de gestión escolar, las asociaciones de padres y maestros y las actividades culturales.  JRS considera estos programas como una oportunidad para que los refugiados retornados sientan los plenos beneficios de la paz mientras se preparan para un futuro independiente.

"Para mis conocimientos docentes, el programa de dos semanas de formación organizado por el JRS en Yei marcó un hito. El programa cubría materias como inglés, matemáticas, física, química, biología y geografía… Más de 150 estudiantes de seis escuelas de secundaria se beneficiaron de este programa… Todos los estudiantes que participaron dijeron que era el mejor y más memorable programa de preparación que podían imaginar." ~ Ade Samuel, estudiante en el Equatorial College de Yei.

"Dando oportunidades educativas, la gente tiene la capacidad de rehacer sus vidas, el potencial de reconstruir sus comunidades y fortalecer y estabilizar el país para las generaciones futuras," dijo el director del JRS Internacional, P. Peter Balleis, S.J.

Compromiso a largo plazo 

Lobone, en el estado de Equatoria Oriental en el Sur de Sudán, donde el JRS ha trabajado desde 2001, ha sido testigo reciente del retorno del pueblo Acholi. El JRS es la única agencia internacional que trabaja en esta comunidad. A través de las subvenciones ofrecidas por la Oficina para la Población, los Refugiados y la Inmigración (PRM) del Departamento de Estado estadounidense, el JRS ha mejorado el acceso a la educación primaria construyendo tres escuelas de primaria y apoyando a otras siete.

Las escuelas en el área de Lobone (Paimakong, Lerwa y Palwar) reciben suministros, cursos de reciclaje educativo para maestros sin formación, apoyo para que quince maestros vayan a la universidad, y fomento de la educación femen
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