Acompañar, Servir, Defender
El Servicio Jesuita a Refugiados es una organización católica internacional
que trabaja en más de 50 países, con la misión de acompañar, servir y defender los derechos
de los refugiados y desplazados forzosos. La misión confiada a JRS comprende a todos los que
han sido apartados de sus hogares por los conflictos, los desastres humanitarios o las violaciones
de los derechos humanos, de acuerdo con la enseñanza social católica que define como refugiado
"de facto" a múltiples categorías de personas.
JRS desempeña su labor a nivel regional y nacional con el apoyo de una oficina internacional
situada en Roma. JRS, dando prioridad a aquellos desplazados cuya situación es más urgente
y no es atendida por otros, ofrece un servicio humano y pastoral a los refugiados y a las
comunidades que los acogen a través de una amplia gama de actividades de ayuda humanitaria
y rehabilitación. Los servicios, que incluyen programas de atención pastoral, educación de
niños y adultos, servicios sociales y de asesoría, y cuidados médicos, son diseñados para
hacer frente a las necesidades locales teniendo en cuenta los recursos disponibles.
La razón de ser de JRS está íntimamente liada a la misión de la Compañía de Jesús (Jesuitas),
a saber, el promocionar la justicia del Reino de Dios en diálogo con otras culturas y religiones.
JRS fue establecido en 1980 por el P. Pedro Arrupe SJ, que era entonces Superior General de
la Compañía de Jesús, como respuesta espiritual y práctica a la situación de
los refugiados en aquel momento. Dado el incremento masivo de los desplazamientos forzosos
en los años 80 y 90, la Compañía de Jesús ha reafirmado varias veces su compromiso
a la causa de los refugiados.
La misión de JRS fue confirmada por el Superior General Peter-Hans Kolvenbach SJ en una carta
dirigida a toda la Compañía de Jesús en 1990: "Nuestro servicio a los refugiados
es un compromiso apostólico de toda la Sociedad, y en particular de las Provincias de las
cuales provienen los refugiados y en las que los refugiados buscan protección y refugio, y
donde se acaban asentando. En un contexto local, el papel de JRS es ayudar a nuestras Provincias
a iniciar y desarrollar este trabajo en colaboración con otras Iglesias y organizaciones laicas,
voluntarias y gubernamentales, que están activas en el mismo campo".
Diez años más tarde, en otra carta enviada a la Compañía en mayo 2000 para marcar
el 20º aniversario de JRS, el P. Kolvenbach ratificó la misión de JRS como una labor apostólica
internacional que forma parte del apostolado social de la Compañía de Jesús.
La carta también anunciaba una nueva Carta y Directrices
para JRS: "La nueva Carta y Directrices de JRS esclarecen su identidad y su misión, y
establecen los criterios según los cuales JRS decide dónde y cuándo intervenir y servir a
los desplazados... Los dos documentos reflejan mucho de lo que JRS ha aprendido de sus socios
y de los propios refugiados en sus veinte años de experiencia sobre el terreno trabajando
en partenariado con otras agencias".
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